ICE duplicó el uso de monitores de tobillo entre inmigrantes legales en el último año: “Un fenómeno muy dañino”
Puntos Clave
- ICE (Immigration and Customs Enforcement) aumentó de ~24,000 a ~42,000 las personas en el programa Alternatives to Detention (ATD) usando monitores de tobillo (ankle monitors), según un informe de febrero de 2026.
- El incremento siguió a un memorando interno de junio de 2025 que, según se informa, dirigió a los agentes a colocar dispositivos a quienes están en ATD; el aumento fue especialmente pronunciado en la oficina regional de Washington DC.
- Defensores y abogados denuncian que los monitores causan daños psicológicos, físicos y económicos —incluida la pérdida de empleo— y presuntamente sirven para presionar a la autodéportación.
- Recomendaciones prácticas: documentar cumplimiento y empleo, solicitar por escrito una revisión de supervisión, y buscar asesoría legal de inmediato; los procesos de asilo ante USCIS y las cortes migratorias pueden tardar años, por lo que la supervisión electrónica puede prolongarse durante el trámite.
Contexto y datos
El programa Alternatives to Detention (ATD) —alternativas a la detención— se implementó formalmente en 2004 para supervisar a personas migrantes fuera de la detención preventiva; incluye opciones como aplicaciones móviles, llamadas telefónicas y dispositivos de monitoreo electrónico (ankle monitors). Según se informa, después de un memorando interno de ICE en junio de 2025 los monitores de tobillo se volvieron la herramienta predominante: el número de personas con estos dispositivos en ATD creció de alrededor de 24,000 a unos 42,000 en meses posteriores, de acuerdo con el informe fiscal de febrero de 2026. ICE declara que las decisiones son determinaciones individualizadas basadas en historial criminal y cumplimiento, pero abogados y organizaciones señalan una aplicación desigual por regiones, con concentración alta en el área de Washington DC.
Impacto en la comunidad hispanohablante
Abogados que representan mayoritariamente a clientes hispanohablantes describen efectos inmediatos: pérdida de empleos por incompatibilidad con condiciones laborales, dolor físico y estigma, y ansiedad ante la vigilancia constante. Una abogada de Legal Aid DC relató el caso de una mujer solicitante de asilo que cumplía citas por años y fue sometida súbitamente al monitor, perdiendo al menos un trabajo; defensores advierten que, presuntamente, el uso intensificado de estos dispositivos busca empujar a la autodéportación. Estudios académicos antes citados sugieren que los ankle monitors no siempre mejoran la comparecencia y, en algunos casos, agravan la vulnerabilidad de las personas en proceso migratorio.
Qué pueden hacer los afectados (recomendaciones prácticas)
Si le imponen un monitor de tobillo: documente todos sus movimientos laborales y citas con autoridades; solicite por escrito a ICE una revisión de la supervisión (es decir, pedir una determinación individualizada o desescalamiento); y busque representación legal inmediata con organizaciones de ayuda (Legal Aid, centros comunitarios, ONG). Tenga en cuenta que los trámites de asilo ante USCIS y las cortes de inmigración pueden tardar años, por lo que la supervisión electrónica podría extenderse durante mucho tiempo. El informe público no menciona cambios en tarifas relacionadas con ATD; para acciones concretas —mociones administrativas, audiencias de revisión o solicitudes de suspensión de condiciones— consulte a un abogado especializado en inmigración.
Fuente: Artículo Original