En la América rural, se enfría el flujo de maestros extranjeros

Puntos Clave

Un salvavidas bajo presión

Como muchos sistemas con escasez docente, el condado rural de Allendale, en Carolina del Sur, recurrió al extranjero: aproximadamente una cuarta parte de su planta proviene de Jamaica y Filipinas. La superintendente Vallerie Cave elogia su labor, pero advierte que perderá a varios mientras se reconfiguran los programas de visado. Entre mayores costos de patrocinio y políticas migratorias inciertas, prolongar contratos o reclutar nuevos perfiles internacionales “se ha vuelto demasiado arriesgado”, dijo. La alternativa inmediata: intentar contratar localmente o ampliar la enseñanza en línea para no cerrar clases clave.

La nueva tarifa y el laberinto de visados

En septiembre, la Casa Blanca anunció, según se informa, una tarifa única de $100,000 para nuevas visas H-1B, categoría que permite a empleadores contratar a profesionales extranjeros en “ocupaciones especializadas” (por ejemplo, STEM o educación especial) con patrocinio del empleador y aprobación de USCIS (United States Citizenship and Immigration Services). La medida buscaba, presuntamente, evitar reemplazos de trabajadores estadounidenses, pero críticos alertan que agrava la escasez fuera de la tecnología. Una coalición de 20 estados demandó alegando que el cobro impediría a los distritos contratar docentes internacionales. El gobierno habilitó solicitudes de exención y defensores piden excluir a maestros por interés público. La ruta J-1 (intercambio cultural para maestros) no paga esa nueva tarifa, pero suele limitar estancias (típicamente hasta 3 años, con posibles extensiones) y puede activar el requisito de retorno de dos años al país de origen en ciertos casos.

Impacto en aulas rurales

En Allendale, los docentes internacionales —con mezcla de H-1B y J-1— cubren matemáticas, ciencias, artes del lenguaje y educación especial. Incluso antes de la nueva tarifa, patrocinar a un maestro costaba entre $15,000 y $20,000 anuales, según Cave. En Oregón rural, el distrito de Umatilla trajo dos maestros de España para matemáticas y ciencias; fueron “fenomenales”, relató la superintendente Heidi Sipe, pero regresaron por asuntos personales y por la tensión de la incertidumbre migratoria. Ante los costos y vaivenes, el distrito evitó reemplazarlos con nuevos candidatos internacionales. En Carolina del Sur, Allendale contempla ampliar la instrucción virtual mediante Fullmind: los alumnos se reúnen en el aula mientras el docente imparte por videollamada; otros distritos evalúan fusionar grupos o recortar asignaturas si no hallan personal certificado presencial.

Lo que deben saber familias y docentes hispanohablantes

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