The White House willing to increase body cameras for agents to facilitate the reopening of DHS.

Key Takeaways

Concesiones de la Casa Blanca

It has been reported that la Casa Blanca, a través de una carta dirigida a las senadoras republicanas Susan Collins y Katie Britt y firmada por Tom Homan —identificado por la administración como el “zar de la frontera”— ofreció varias concesiones destinadas a romper el estancamiento y permitir la financiación del DHS. Entre las propuestas figura la expansión del uso de cámaras corporales para agentes de inmigración (ICE y CBP), mayor supervisión congresional de centros de detención y medidas para que los agentes usen identificación visible. También se plantea limitar operativos de control migratorio en “lugares sensibles” como escuelas y hospitales.

Puntos de fricción y demandas demócratas

Los demócratas mantienen exigencias que consideran no negociables. Entre ellas piden prohibir el uso de máscaras tácticas que cubran rostros de los agentes, exigir órdenes judiciales para detenciones en ciertas circunstancias y reforzar reglas sobre entrada a propiedades privadas. It has been reported that los demócratas quieren también separar el financiamiento de la TSA (Transportation Security Administration) del resto del DHS para proteger operaciones aeroportuarias. Los líderes demócratas y republicanos coinciden en que hay “concesiones importantes”, pero aún persisten desacuerdos sobre seguridad operativa y rendición de cuentas.

Impacto humano y operativo

El cierre parcial del DHS —la agencia federal que incluye a USCIS (U.S. Citizenship and Immigration Services), ICE, CBP y la TSA— ya tiene efectos prácticos. La falta de financiamiento ha provocado salidas y ausencias de personal en la TSA, con informes de altos índices de “call-outs” en aeropuertos como Houston Hobby; eso se traduce en filas más largas, vuelos retrasados y presión sobre empleados que dependen de nómina continua. Para solicitantes de visas, refugiados y personas en procesos de inmigración, las consecuencias son demoras en trámites, menos personal para entrevistas y mayor incertidumbre sobre detenciones y condiciones en centros de retención. Si se avanza en cámaras corporales y límites a operativos en lugares sensibles, podría aumentar la transparencia; si no se resuelve el impasse presupuestario, los problemas operativos y humanos continuarán.

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